miércoles, 7 de diciembre de 2016

Destello hexagonal

   No era el mar, pero se le parecía. Un movimiento hipnótico tenía en frente de mí y los cambios de color, la tonalidad blanca que se formaba en esos movimientos y sobre todo, el sonido que desprendía, como un murmullo que iba in crescendo, me transportaba a mi Mediterráneo. Y era agradable.
Según aumentaba el bramido de ese murmullo, aumentaba también el calor, como cuando estas tumbado a las doce en la playa y no corre el aire, la brisa marina que te trae ese sonido…

Y al final, un leve destello rompió la monotonía de la eterna tormenta hexagonal del ojo de Saturno.

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