domingo, 11 de diciembre de 2016

Deseos de retiro

   El otro, hombre o mujer, siempre muerto terminaba y se iba dejando todo tal como quedaba tras el encuentro, sin taparle. Aunque quisiera, no tenía tiempo de despedirse correctamente porque debía desaparecer antes que el otro u otra llegara y aún así, siempre, justo al marcharse, por el rabillo del ojo, tomaba una instantánea que quedaba guardada, atesorada en el rincón de su mente donde se almacenaban todas las imágenes.

Ese tesoro en realidad se podía convertir en pesadilla si se demostraba que era un biológico y no un sintético lo que había retirado. Deseaba que eso ocurriera después de tantos, así le retiraban también al fin.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Retoque finales

  De un certero bocado le arrebató el pincel. ¡Y era su favorito! de mango de madera de cedro, férula de aluminio finamente acabada pero sin separación alguna después de tantos años de uso y cerdas naturales de cola de marta cibelina siberiana natural . Estaba terminando de retocarlo, había llegado hecho un cuadro y el trabajo había sido duro, justo para que al final ocurriese esta desgracia, pensaba mientras veía como salía despedido el pincel en un arco carmesí muy elegante.

Un momento, eso no forma parte del pincel, pensaba Elis mientras miraba cómo caía al suelo su dedo arrancado por la probóscide del zombidroide que se levantaba.

Destello hexagonal

   No era el mar, pero se le parecía. Un movimiento hipnótico tenía en frente de mí y los cambios de color, la tonalidad blanca que se formaba en esos movimientos y sobre todo, el sonido que desprendía, como un murmullo que iba in crescendo, me transportaba a mi Mediterráneo. Y era agradable.
Según aumentaba el bramido de ese murmullo, aumentaba también el calor, como cuando estas tumbado a las doce en la playa y no corre el aire, la brisa marina que te trae ese sonido…

Y al final, un leve destello rompió la monotonía de la eterna tormenta hexagonal del ojo de Saturno.