sábado, 1 de noviembre de 2014

Dos

Tomada de http://speckyboy.com/2013/01/20/steampunk-artwork/ y puesta sin permiso expreso.
 Todos los derechos de la imagen son del autor.


   La llegada al Heliopuerto de Lurk fue un poco aparatosa por el tiempo pero sin ningún problema. Tomó su maleta de mano, su bastón, su sombrero y salió a la terminal de llegadas. No esperaba que nadie fuese a buscarle porque no avisó de su llegada, así que al ver un joven sosteniendo un cartel con su nombre le extrañó y le hizo recelar, parándose unos segundos y obligando a que le esquivasen los pasajeros que iban detrás de el. Miró al sujeto. El joven no parecía percatarse de su presencia pues seguía mirando distraídamente a los grupos de personas que salían por la puerta bautizada con el nombre de "Llegadas". Alfred arqueó una ceja y con una media sonrisa decidió a acercarse al joven.  En el momento que se apartó del flujo principal de personas, el muchacho con el cartel y vestido de chófer le miró directamente y sin titubear a la cara. Quedaba claro que ya lo había reconocido. Antes de que Alfred se pudiese presentar, el joven extendió el brazo, tomó el maletín cuadrado de cuero de yak y se dirigió a la salida. Alfred tampoco quiso hacer ninguna pregunta porque empezaba a intuir que ese "chico" tenía algo peculiar que seguro no le iba a gustar y le siguió a lo largo de la descomunal y eterna estancia que era la Terminar Cuatro del Heliopuerto. 

   Ya cuando salieron a la calle, a un frío día y con la peligrosa presencia de nubes negras, el chico se dirigió a un Alfa Romeo Pescara del 35, un coche negro de cristales tintados, carrocería elegante aunque modificado para llevar más asientos que el de piloto y copiloto y le invitó a entrar en la parte de atrás. Alfred miró en su interior antes de entrar y al ver que no le esperaba nadie, se acomodó en el centro del asiento. Dejó el bastón en el suelo del mismo y el sombrero a su derecha. El chico se sentó en el asiento del conductor y tras un leve chasquido, el vehículo arrancó con el típico zumbido. Al poco de iniciar la marcha, el chófer tocó un botón en un panel que Alfred atisbó en el salpicadero y un cristal negro se elevó para aislar las dos partes del vehículo y, en ese momento, empezó a plantearse si había tomado al decisión correcta. Casi leyéndole el pensamiento, una pantalla de un monitor disimulada en la parte central del panel inferior de madera se iluminó  acompañado de un zumbido y tras la aparición y ensanchamiento de un punto de luz, pudo ver el rostro de un hombre de edad indefinida, con bigote largo, fino y bien cuidado que le miraba de forma curiosa. Una voz inundó el habitáculo del coche. 
--Buenas tardes tenga señor. Es de agradecer que haya aceptado nuestra invitación y de igual manera, le agradecemos que no haya hecho esperar demasiado a nuestro memo.--Al nombrar al memo, la cabeza se inclina hacia la izquierda y hacia atrás como señalando al conductor. --Esperamos que haya tenido un viaje agradable pero  nos disgusta que no haya querido informar de su visita.-- El hombre deja de hablar y cuando Alfred, tras reponerse de la impresión inicial, intenta esbozar una disculpa, éste prosigue. 
--La cuestión es que queríamos hacerle ver que, mientras esté nuestro contrato en vigor, siempre sabremos dónde está. Es la mejor forma de asegurarnos que nuestro negocio llegue a buen puerto. El memo le lleva ahora mismo a su hotel. Reconocemos que nos ha costado mucho encontrarlo, ha sido un detalle el que haya tenido mucho cuidado en la elección. Es interesante. --Hace una pausa, se atusa el bigote y prosigue.           --Esperamos verle mañana en la sede para poder comentar algunos detalles. Tenga buena tarde. 

  La imagen desaparece convirtiéndose en una línea gruesa de luz y posteriormente en un punto que se mantiene en el centro de la pantalla hasta que el zumbido de estática desaparece, desapareciendo con el.

  Alfred simplemente sonríe.

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